Jul
La Chilena, la Brava y la No Tanto
En (Música) por andres el 16-07-2009
Tags : baile, en familia, historia, Música, restaurantes
La Consentida, Adiós Santiago Querido, El Guatón Loyola, Valparaíso, Chicha de Curacaví, La Rosa y el Clavel, La Violeta y la Parra… Todos las hemos escuchado y hasta bailado por lo menos alguna vez. Las reconocemos al instante, aunque quizás no nos sepamos la letra, porque hay ciertos elementos muy característicos de La Chilena o Cueca chilena. Puede que los orígenes del género, la zamba y la zamacueca, sean discutibles y difíciles de seguir, pero lo que sí sabemos es que este baile es joven dentro de nuestra identidad. ¿Joven, dices? Me explayo.
..
El Nano, el Baucha y la Cueca Urbana
Dejando, en un principio, fuera el cante popular del campo, las décimas y los payaores, nos vamos a enfocar en las urbes de principios del siglo XX. Simplemente por una disponibilidad de información, así que sin picarse.
El Santiago de principios de 1900 era ahora hogar para mucha gente de campo que venía a buscar cómo ganarse la vida. Llegaron a Santiago en tren o en carreta y formaron barrios cerca de la Estación Central. Al barrio se le conocía como Chuchunco – sorpresa: “Chuchunco City” no existe – y era famoso por ser muy peligroso. En ese barrio, desde el Rumaldito hasta la calle Velásquez, creció el Nano Núñez.
Desde chico que vio en su barrio como otros cabros tañían (tiqui-tiqui-ti) en cualquier cosa. Ese era el roto, tomaba cualquier cosa, unos ostiones, unos platos, los tapabarros de un camión y se ponía a tañer. Eso es lo que el veía. El cantor tenía que tener un tajo, le tenían que faltar los dientes – “es lo que uno ve”, decía. Él escuchaba como se juntaban en los conventillos los viejos y en las ruedas los jóvenes, cuando la cueca no se cantaba entera, si no por partes, y que si terminaba en insultos se peleaba a tajos. La cueca brava, como la llamó él años después.

